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Obsolescencia planificada

13 enero, 2011

¿Alguna vez has tenido la sensación de que alguna de tus compras deja de funcionar al día siguiente de vencer la garantía? ¿has comprado una impresora nueva porque reparar la anterior era más costoso? El domingo 9 de enero de 2011 se emitió en La 2 de Televisión Española un documental muy interesante al respecto, donde se analiza la posibilidad de que nuestros productos estén pensados para fallar antes de lo previsto y dar la impresión de ser inservibles o reemplazables antes de lo esperado; lo que más técnicamente se conoce como obsolescencia programada. Son 57 minutos de vídeo que no dejarán a nadie indiferente.

La obsolescencia es la caída en desuso de máquinas, equipos y tecnologías motivada no por un mal funcionamiento del mismo, sino por un insuficiente desempeño de sus funciones en comparación con las nuevas máquinas, equipos y tecnologías introducidos en el mercado. Es deir se quedan obsoletos.

Obsolescencia planificada

Se denomina Obsolescencia planificada:

A la determinación, planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio. La obsolescencia planificada tiene un potencial considerable y cuantificable para beneficiar al fabricante dado que el producto va a fallar en algún momento, obligando al consumidor a que adquiera otro producto nuevamente.

En realidad, todos los productos están hechos para no durar, según explica Joan Ubeda, productor del documental, porque están fabricados para que, en cierto tiempo, se estropeen y no sean reparables. Así, no nos es difícil entender por qué la lavadora de nuestra madre, su nevera o aquel microondas, que ya ha perdido el blanco nuclear de su estreno,ojo los que compro en su momento nuestra madre, siguen funcionando bien cuando nuestro reproductor de mp3 ya ha pasado a mejor vida.

El producto más simple al que se le suele asociar este término es la bombilla, increíble y a su vez -ahora es- un simple producto que revolucionó el mundo. Pasó a ser un gran descubrimiento de nuestra tecnología para convertirse en un producto que se diseña específicamente para romperse y volverse a consumir.

En el caso de las impresoras y otros artilugios electrónicos la decisión de los fabricantes parece ser limitarlas mediante programación o chips especiales de modo que imprima sólo cierto número de hojas y luego se bloqueen o requieran de servicio técnico. Esta forma artificial de acortar la vida de sus componentes, especialmente de los carísimos cartuchos de tinta, ha creado en varias ocasiones cierta «alarma social» ante una acción probablemente fraudulenta y cuando menos cuestionable. Los usuarios que hackean sus impresoras para alargar su vida y la de su tinta, rellenando cartuchos y saltándose los límites programados por los chips de «obsolescencia programada» comparten en Internet sus descubrimientos, haciendo que otros puedan aprovecharse y reparar los productos pretendidamente «defectuosos» por diseño.

En ocasiones los propios fabricantes reconocen o acaban reconociendo todos estos problemas como su forma de hacer negocios. A veces usan publicidad engañosa, otras, han de reconocer sus estrategias ocultas: un fabricante de impresoras explicó hace relativamente poco que el alto coste de los cartuchos de tinta es completamente artificial y que no se corresponde con el coste real de la tinta en sí, aclarar que la tinta no está fabricada precisamente con sangre de unicornio ni nada parecido. La tinta subvenciona el ridículamente bajo precio de la impresora, que es lo que se anuncia al público. El fabricante en cuestión afirmó incluso que ese precio subvenciona también todo el proceso de I+D que durante años deben llevar a cabo para conseguir impresoras de mayor resolución y calidad. ¿El resultado? El precio de la tinta es el que el fabricante quiere, porque le da la gana. Al fin y al cabo es una empresa privada cuyo objetivo es conseguir beneficios para sus accionistas: invierte en I+D y luego vende productos a precios superiores para cubrir esas inversiones. Económicamente hablando, ninguno de sus inventos tiene por qué ser poco rentable o deficitario; ni siquiera suelen ser productos de primera necesidad para la sociedad. Que quien lo quiera lo pague, mantienen las corporaciones. Mientras no estén haciendo publicidad engañosa, no están haciendo nada ilegal.

Si quereis verlo en el reproductor de tve, pincha el siguiente enlace:

Comprar, tirar, comprar

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